Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

jueves, 17 de marzo de 2011

No es tan vieja la nonna...Nosotros nacimos en 1830

Fuegos artificiales explotan sobre el Coliseo de Roma durante las celebraciones por el 150 aniversario de la unificación de Italia. En 1861 Víctor Emmanuel II se convirtió en el primer rey de la Italia unida. Previamente la península había sido dividida en varios reinos, ciudades de estado y el estado papal, que constituía gran parte del centro de península y representaba el mandato papal temporal.

Encuentro entre el rey Vittorio Emmanuel I y Garibaldi.


sábado 19 de diciembre de 2009

LA UNIFICACIÓN DE ITALIA

A mediados del siglo XIX Italia contaba con 25 millones de habitantes. Poseía suficiente potencial humano y económico como para constituir un gran país, pero no lo era: su fragmentación política y la dependencia de Austria lo impedían. No lograría desarrollarse hasta completar su unidad.
El origen del proceso tuvo lugar en los territorios del norte, los más industrializados, ricos y socialmente avanzados. Fue allí donde se desarrollaron una serie de revueltas antiaustríacas, de carácter liberal, enmarcadas en un movimiento intelectual, cultural y unitario denominado “Risorgimento”.



Italia antes de la unificación.A inicios del siglo XIX Italia era una expresión de carácter geográfico (tal y como sostenía el canciller austríaco Metternich) con un glorioso pasado cultural. Carecía de unidad política, es decir, no constituía un Estado, sino que se hallaba fragmentada en varios. Algunos de ellos eran independientes, pero otros -antaño libres- se hallaban ahora bajo el control de potencias “extranjeras” como Austria, principal obstáculo de la unificación.
Napoleón Bonaparte en sus conquistas invadió la península e incorporó los estados italianos a su Imperio. Su derrota llevó consigo la reconfiguración político-territorial de Europa, establecida en el Congreso de Viena (1815). A partir de entonces, Italia quedaba constituida por siete estados:
En el Norte.El Reino de Lombardía-Venecia.
Estaba integrado por: El antiguo Ducado de Milán, también denominado Milanesado (en Lombardía), desde 1706 en poder del Imperio Austríaco. La antigua República de Venecia que había jugado un importante papel durante el Renacimiento, pero que se encontraba desde 1797 bajo el dominio de los austríacos . El Reino de Lombardía-Venecia estaba regido por la casa de los Habsburgo. Los ducados de Parma, Módena y Toscana (ésta última, en el centro-norte de la península) estaban gobernados por príncipes de ascendencia austríaca y de facto dependían del Imperio. Tanto el Reino de Lombardía-Véneto, como los ducados, estaban tutelados por gobiernos antiliberales de origen extranjero.
El Reino de Piamonte-Cerdeña. Carlos A. de Saboya. Era políticamente independiente y estaba dirigido por la dinastía de los Saboya, de ascendencia italiana y protagonista de excepción en el proceso de unificación. Con capital en Turín y contando con Génova como importante centro comercial, constituirá el motor de la unificación.
En el Centro. Los Estados Pontificios. Integrados por los siguientes territorios: Romaña, Marcas, Umbría, Lacio, Pontecorvo y Benevento, con Roma como capital. Sus gobernantes eran los papas, desde 1846 Pío IX, auténtico monarca absoluto, opuesto a la unificación al tiempo que profundamente antiliberal.
Los Estados Pontificios cayeron en poder de los franceses durante las guerras napoleónicas, pero tras el Congreso de Viena fueron reintegrados a los pontífices.
En el Sur. El Reino de las Dos Sicilias. Francisco II .Estaba compuesto por Nápoles y Sicilia y era gobernado de modo absolutista por la dinastía de los Borbones.

Desde el punto de vista socioeconómico, había grandes diferencias entre el norte y el sur. El primero, industrializado tempranamente y con una emprendedora burguesía. El segundo, profundamente agrario, poblado por campesinos dependientes de una aristocracia anclada en el pasado. Esta disparidad regional será uno de los principales obstáculos con que se tope el proceso de unificación.

Las iniciales V.E.R.D.I (referidas al famoso compositor de ópera italiano), se utilizaban secretamente para referirse a (Vittorio Emmanuel Rei De Italia). Era como una consigna de los revolucionarios.

1.-Factores de la unificación italiana
1.1.-Ideológicos.
Durante la primera mitad del siglo XIX el movimiento romántico fue determinante en el desarrollo del nacionalismo italiano. Destacados escritores como Manzoni y Leopardi, filósofos como Gioberti o músicos como Verdi y Rossini, preconizan en sus obras la existencia de una patria italiana unida frente a las ingerencias de las potencias extranjeras, especialmente Austria.
Se abre camino la idea del “Risorgimento”, es decir, el “resurgimiento” de una Italia unida, como lo había sido durante la gloriosa antigüedad romana. Defendía una identidad cultural y unos sentimientos específicamente italianos.
1.2.-Políticos.
Hasta la primera mitad del siglo, los intentos de unificación fueron débiles, limitándose a acciones más encaminadas a derrocar las monarquías absolutistas por parte de miembros de sociedades secretas como la de los carbonarios, que a una acción coordinada y unificadora.
Su máxima figura fue Mazzini (1805-1872). Genovés, defendía una Italia unida organizada como república. Antiguo carbonario, fundó la sociedad nacionalista secreta “Joven Italia” que disponía de células repartidas por todo el territorio italiano. Presidió la breve República Romana creada en los territorios de los Estados Pontificios como consecuencia de la revolución de 1848.
Dos años más tarde, la república sería disuelta por la intervención de las tropas francesas que repusieron al papa Pío IX como gobernante de sus antiguos estados. Este modelo representó la tendencia más radical y progresista de cuantas hubo, si bien no llegó a cuajar en la práctica.
Víctor Manuel II. Representó el ejemplo más influyente de todos. Su protagonista más cualificado fue el conde de Cavour, partidario de la unificación en torno a la monarquía constitucional del Reino del Piamonte-Cerdeña, que a partir de 1849 contaría con la inestimable figura del rey Victor Manuel II, de la casa de Saboya.
EcSería este modelo unitario el que se impondría a la larga, dando como resultado la entronización del rey del Piamonte como primer rey de Italia.
1.3.-Económicos.
Entre los factores económicos que propiciaron la unificación italiana, destaca el importante papel desempeñado por los industriales y comerciantes del rico norte, quienes, desde una perspectiva económica, alentaron y apoyaron el proceso. Pretendían, desde un punto de vista moderado, conseguir la creación de un mercado unificado, dotado de eficientes comunicaciones y una buena infraestructura viaria que diera salida a la producción industrial. La fragmentación política y territorial de Italia representaba un serio obstáculo para el comercio, por lo que era preciso eliminar las barreras aduaneras que impedían la exportación de mercancías desde el norte al sur de la península. Ese sur, por su parte profundamente desindustrializado, fue considerado por los industriales piamonteses como un interesante mercado donde vender sus artículos.

2.-EL PROCESO DE UNIFICACIÓN ITALIANO. ETAPAS:

2.1.-La guerra contra Austria de 1848
La sublevación de Milan contra el poder austríaco (dentro del proceso revolucionario de 1848) impulsó a Carlos Alberto de Piamonte a acudir en su ayuda. Lombardía y Venecia también se unieron a Piamonte, declarando su independencia de Austria.
Pero la derrota de las tropas piamontesas a manos del mariscal austríaco Radetzky en Custozza (1848) y Novara (1849), obligaron al rey piamontino a abdicar en su hijo Víctor Manuel, que tenía un mayor grado de implicación en el proceso que su antecesor.
Simultáneamente, en los Estados Pontificios, estallaba la revuelta contra el papa Pío IX, que se vio obligado a huir. Se instauró una República con Mazzini a la cabeza. No obstante, dos años más tarde, en 1850, tropas francesas irrumpieron en Roma y restauraron el poder del pontífice, convirtiéndose en garantes de su independencia. A partir de ese momento los Estados Pontificios se transformaron en un serio escollo para la unificación y una amenaza para el liberalismo.
El intento de unión de 1848 fue un fracaso, los nacionalistas habrían de esperar una coyuntura más favorable para llevar a cabo sus aspiraciones. No obstante quedaba claro la existencia de un sentimiento nacional que impregnaba a importantes sectores de la población y que contaba con las simpatías de potencias extranjeras como Francia y Gran Bretaña.

2.2.-La anexión de Lombardía (1859)
Aliado con Napoleón III de Francia mediante el pacto secreto de Plombières, el conde de Cavour, primer ministro del reino del Piamonte, acometió la tarea de expulsar a las tropas austríacas del reino de Lombardía-Véneto. En las batallas de Magenta y Solferino( 1859) las tropas austríacas fueron derrotadas y perdieron Lombardía, pero no así Venecia, debido a que Francia, firmó a espaldas de sus aliados la paz con Austria.

encuentro entre el rey Vittorio Emmanuel I y Garibaldi.

2.3.-La integración de los territorios del norte (1860)
Mediante una compensación territorial (cesión de Saboya y Niza) Cavour se ganó la colaboración de Napoleón III. Mediante plebiscitos (referendums) alentados por Piamonte se consiguió la adhesión de Parma, Romaña, Módena y Toscana (1860).
Por su parte, Garibaldi, caudillo del nacionalismo italiano en su sentido más democrático y aventurero, se dirigió desde Génova con sus “mil camisas rojas” hacia el Reino de las Dos Sicilias. Conquista Palermo (Sicilia) y más tarde Nápoles. El reinado de los Borbones en Italia llega con ello a su fin.
Tras las incorporaciones de 1860, sólo restaba para completar la unidad la adhesión de los Estados Pontificios y Venecia. En 1861 muere Cavour sin ver rematada su obra. Meses antes, el primer Parlamento italiano, reunido en Turín, había dado a Víctor Manuel el título de rey de Italia.

2.4.-La agregación de Venecia (1866) y los Estados Pontificios (1870)
La guerra entre Austria y Prusia que estalló en 1866 dio una nueva oportundiad al joven Reino de Italia para anexionarse Venecia. Sin embargo, los italianos, aliados de los prusianos, fueron vencidos por Austria de nuevo en Custozza y su flota destruida en Lissa.
No obstante, la victoria prusiana de Sadowa supuso la incorporación definitiva del territorio Véneto.
En lo que respecta a los Estados Pontificios, se encontraban protegidos por una guarnición francesa. Garibaldi, en 1867, había fracasado en su intento de tomar la capital. En 1870 Francia y Prusia entraron en guerra, los franceses, retiraron sus tropas de Roma y los italianos lograron completar su unificación. En 1871 la ciudad se convirtió en la capital del nuevo Estado. El Papa Pío IX se refugió en el Vaticano, donde se consideró a sí mismo un prisionero.


3.- EL NUEVO ESTADO ITALIANO.
La creación de Italia como Estado unificado supuso la desaparición de las antiguas fronteras, así como la homogenización legal y monetaria. Pero al mismo tiempo, la nueva entidad hubo de enfrentarse a una serie de problemas que dificultaron su cohesión:
El rechazo del papado a admitir la nueva situación enturbió las relaciones con las autoridades italianas. Hasta la firma de los Tratados de Letrán entre Mussolini y la Santa Sede en 1929, no se normalizaron los vínculos entre ambos estados. Ello ocurría en un país extremadamente arraigado al catolicismo y donde he hecho religioso estaba íntimamente ligado al político.
La brecha entre un norte rico, industrializado, urbano e integrado en la economía europea, y el sur preindustrial, agrario y pobre se agrandó. Esa desigualdad económica y social persistió durante el siglo XX y aún hoy constituye una realidad.
El nuevo Estado adoptó el régimen de monarquía parlamentaria, siguiendo el modelo del Piamonte, pero el voto no se extendió a grandes capas sociales hasta 1913, quedando la representación relegada a una minoría, sujeta a menudo a corruptelas.
Los beneficiarios políticos de la unificación fueron los burgueses del norte. Por contra, republicanos y demócratas (Garibaldi, Mazzini) se vieron superados por los monárquicos moderados. Su relevo lo tomarán los movimientos de carácter social del último tercio de siglo y primero del siglo XX, encarndos en ideologías como el anarquismo o el socialismo.

Con todo, la unificación convirtió a Italia en una gran potencia, que jugó un importante papel en el seno de Europa a lo largo del siglo XX. No obstante una parte de población quedaba un tanto al margen del sentimiento nacional, lo que obligó al nuevo Estado a fomentar intitucionalmente dicho espíritu.

Víctor Manuel II de Italia

De Wikipedia, la enciclopedia libre
VictorEmmanuel2.jpg
Víctor Manuel II de Italia
Rey de Italia


28 de julio de 1849 - 17 de marzo de 1861
Predecesor Carlos Alberto I
Sucesor Reino de Italia establecido
(Reino de Cerdeña desaparecido)

17 de marzo de 1861 - 9 de enero de 1878
Predecesor Nuevo Titulo
(Nuevo Reino)
Sucesor Humberto I

Coronación 17 de marzo de 1861
Nombre real Vittorio Emanuele Maria Alberto Eugenio Ferdinando Luca Tommaso di Savoia-Carignano
Nacimiento 14 de marzo de 1820
Turín, Flag of the Kingdom of Sardinia.svg Reino de Piamonte-Cerdeña
Fallecimiento 9 de enero de 1878
(58 años)
Roma, Bandera de Italia Reino de Italia
Entierro Panteón de Agripa
Heredero Humberto de Saboya
Consorte María Adelaida de Habsburgo-Lorena
Descendencia véaseMatrimonios e hijos
Casa Real Casa de Saboya
Padre Carlos Alberto
Madre María Teresa de Habsburgo-Lorena

Víctor Manuel II (Vittorio Emanuele Maria Alberto Eugenio Ferdinando Luca Tommaso di Savoia-Carignano) (Turín, 14 de marzo de 1820 - Roma, 9 de enero de 1878) fue el último rey del Reino de Cerdeña y el primer rey de Italia. Hijo primogénito de Carlos Alberto I, rey de Piamonte-Cerdeña y de María Teresa de Habsburgo-Lorena, hija de Fernando III, gran duque de Toscana.

Se distingue por su valentía durante la guerra contra Austria (1848-1849). Forzado de negociar con Austria, se convierte en campeón de la unificación de Italia, y nombra a Camillo Benso, Conde Cavour, Primer ministro. El belicismo exagerado, el maquiavelismo sistemático de éste, sus iniciativas intrépidas, lo desconciertan a veces, pero lo mantienen leal. Comprendiendo que su reino es demasiado débil para enfrentarse de nuevo con Austria, se alía con Napoleon III, aunque el precio de esta alianza sea la entrega de Niza y de Saboya. Las victorias de Magenta y de Solferino les devuelven esperanza a los patriotas italianos. El tratado de Villafranca firmado precipitadamente por Napoléon III y Francisco José de Austria los decepciona.

Vida

Víctor Manuel nació en Turín. Durante el reinado de su padre, Carlos Alberto, los reinos de Cerdeña y Piamonte fueron unidos. Carlos Alberto fue a la guerra en 1848 contra el Imperio austríaco (que gobernó la mayor parte de Italia del norte), pero fue derrotado en la Batalla de Novara al año siguiente. Carlos Alberto abdicó y su hijo Víctor Manuel se hizo rey de Piamonte-Cerdeña el 24 de marzo de 1849.

Retrato del joven Víctor Manuel II.

Bajo su mandato, y debido a las habilidades de su ministro, el Conde Cavour, el Reino del Piamonte creció hasta incluir toda Italia (18601870), por el proceso de Unificación italiana. Víctor Manuel II se llamó Víctor Manuel II de Italia. Algunos de sus objetivos eran la industrialización, reducir la influencia de la Iglesia católica, efectuar una reforma económica con un nuevo sistema fiscal y mejorar las relaciones exteriores, usando la diplomacia para hacer aliados. Víctor Manuel II fue excomulgado por la Iglesia Católica Romana después de que el ejército italiano atacara Roma en 1870 y el Papa Pío IX tuviese que retirarse al Vaticano.

En un esfuerzo por mantener la continuidad dinástica, Víctor Manuel conservó el número "II" ordinal bajo el cual había tenido éxito como rey de Saboya, aunque él hubiera sido el primer rey de Italia. Esta decisión demostró impopularidad con los recientemente unificados italianos del sur.

Guerra de Crimea

Artículo principal: Guerra de Crimea

Piamonte unió a Gran Bretaña y Francia en contra de Rusia, en un esfuerzo por obtener su voluntad. Después de que con éxito encontró su apoyo británico y la integración francesa con Napoleón III, la guerra termina con el Congreso de París en 1856. Cavour arregla una reunión secreta con el emperador francés. En 1858, se reunieron en Plombieres (Bélgica), donde convinieron que si los franceses ayudaran a Piamonte en la batalla contra Austria por las tierras de Véneto y de Lombardía, a Francia le serían concedidas Niza y Saboya.

Guerra de Unificación Italia

Víctor Manuel II, Libertador de Umbría

Cavour y Napoleon III lucharon contra Austria en 1858 y ganaron la guerra; sin embargo, hubo serias víctimas para Francia. Napoleon III hizo secretamente un tratado con Francisco José en el Villafranca. Víctor Manuel II, libertador de Umbría firma la paz de Zurich(1859) por el cual que Piamonte ganó Lombardía, pero nada más. Francia recibió Niza y la Saboya, mientras que Austria conservó Veneto - lo que disgustó al Piamontés, y lo disgustó más al saber que el tratado había estado preparado sin su conocimiento. Poco después, Cavour muere, y el rey tuvo que encontrar a otros consejeros. finalmente recibió Venetia vía Francia

La alianza con Francia terminó, pero Italia técnicamente fue unida entre 1861 a 1870. El norte, liderado por Víctor Manuel II, y el sur, por Giuseppe Garibaldi, unido en 1861. En 1866, Italia perdió batallas contra Austria pero, como consecuencia de una alianza con Prusia. Después de dos marchas fracasadas sobre Roma, conducida por Garibaldi, fuerzas italianas tomaron la ciudad en 1870 debido a la preocupación francesa por una posible guerra Franco-Prusiana. Venecia fue dada a Piamonte después de la guerra Austro-Prusiana en 1866. La unificación italiana había sido alcanzada, aunque no fuera completa hasta que Roma fuese hecha la capital del país en 1871

Matrimonios e hijos

En 1842 se casó con su prima, María Adelaida de Habsburgo-Lorena, archiduquesa de Austria y sus hijos fueron:

Después de la muerte de María Adelaida el rey se casó morganáticamente con Rosa Teresa Vercellana Guerrieri (apodada La Rosina), una de sus amantes, el 7 de noviembre de 1869. El Conde de Mirafiori y Fontanafredda era probablemente su (ilegitimo) hijo.

Giuseppe Garibaldi

De Wikipedia, la enciclopedia libre


Giuseppe Garibaldi
Giuseppe Garibaldi (1866).jpg
Participó en Unificación de Italia

Nacimiento 4 de julio de 1807
Flag of the Kingdom of Sardinia.svg Niza, Reino de Piamonte.
Fallecimiento 2 de junio de 1882
Flag of Italy (1861-1946).svg Caprera, Reino de Italia.

Giuseppe Garibaldi (Niza, Reino de Piamonte, 4 de julio de 1807 – Caprera, Reino de Italia, 2 de junio de 1882) fue un militar y político italiano.

Giuseppe Garibaldi nació en Niza, ciudad situada en la costa del Mediterráneo, actualmente en territorio francés cerca de la frontera italiana. Sin embargo, puede considerarse que era italiano, dado que en esa fecha la ciudad de Niza pertenecía al Reino de Piamonte —posteriormente incorporado al Estado italiano con la unificación — habiendo sido Niza cedida a Francia en 1860, a consecuencia de la guerra con Austria. Se hizo notorio históricamente, a causa de su participación en las actividades guerreras vinculadas al proceso que finalmente produjo la unificación política de Italia, durante el segundo y tercer cuarto del siglo XIX.

Adolescencia y juventud

Siendo el segundo hijo de su padre, Giuseppe Garibaldi trabajó, desde muy joven, como marinero en diversas tripulaciones. Con 15 años, ya tildado como héroe tras salvar a una chica que se había caído en un foso, se enroló en el barco Constanza, capitaneado por Angelo Pesante, quien marcó mucho en su personalidad.

En 1827, con 20 años, formó parte de la tripulación del Cortese, un barco que partió de Niza y viajó por el Mar Negro, Estambul y Galacia, viendo cosas como la guerra turco-rusa. En 1832 y teniendo solo 25 años, es nombrado capitán del barco Clorinda, con el que viajó de nuevo por el Mar Negro. La mala suerte quiso que este barco fuera secuestrado por unos piratas turcos. Se dice que Giuseppe Garibaldi estuvo a punto de ser fusilado, pero sólo fue herido en la mano. Con la ayuda del resto de tripulantes y su primo, consiguió zafarse de los piratas y escapar. Después de más de 6 años ausente (exactamente 73 meses), Giuseppe volvió a su ciudad natal. Pero en 1833 volvió a Estambul en un barco capitaneado por Emile Barrault. Y exactamente en esta época se dio a conocer por sus discursos sobre la libertad.

Un año más tarde pasó a formar parte del movimiento de la Joven Italia de Mazzini, entregando su vida a la patria y ganando los galones de capitán en la Marina del Piamonte. Lo apodaron Cleómbroto, como si se tratara del mítico héroe espartano y estuvo involucrado en la insurrección del Piamonte costándole una condena a muerte después de ser capturado tras ser considerado uno de los cabecillas de la revuelta.

Viéndose obligado a huir, escapó a Niza, pasó por la casa de su amigo Giuseppe Pares en Marsella, donde se embarcó hacia el Mar Negro y en 1835 estuvo en Túnez. Volviendo a Marsella, partió hacia Sudamérica en el bergantín Nautonnier, haciéndose pasar por un tal Borrel (en referencia al mártir revolucionario Joseph Borrel), siendo seguido por otros camaradas de la Joven Italia como el capitán Juan Lamberti. Una vez llegado a su nuevo destino se afincó en Rio Grande do Sul.

Estancia y luchas en América

En Sudamérica encontró lo que quería para luchar por la independencia, aunque no fuera por su querida Italia. Apoyó a todos aquellos que querían luchar por la independencia con tanto ardor como si fuera su patria. Nada más llegar contactó con otros disidentes italianos por las revueltas de la Joven Italia y llegó a ser presidente de la filial de esta organización en el continente americano gracias a su amigo Giuseppe Stefano Grondona. También formó parte de la logia masónica Asilo di Vertud . Luchó contra el Imperio de Brasil en la revolución de la República Riograndense liderada por Bento Gonçalves da Silva. En estas acciones tomó, junto al general Davi Canabarro, la ciudad portuaria de Laguna en el estado de Santa Catarina, lo que facilitó la creación de la República Catarinense o República Juliana.

Mientras que en Italia buscaba la unificación, en Sudamérica buscaba la fragmentación de las antiguas colonias. Garibaldi entró en el cuerpo de revolucionarios de La joven Europa. Durante esta época tuvo como amantes a Manuela de Paula Ferreira, sobrina de Bento Gonçalves da Silva, y Ana Maria de Jesus Ribeiro, llamada después Anita Garibaldi.

En 1841 pasó a Uruguay, donde tenía lugar la guerra entre el gobierno constitucional presidido por Manuel Oribe, apoyado por el gobierno de Buenos Aires de Juan Manuel de Rosas, y el gobierno de facto del ex presidente (1830-1835) Fructuoso Rivera instalado en Montevideo, y que contaba con el apoyo del Brasil, de las flotas francesa e inglesa y de los "unitarios" argentinos. Declarada en diciembre de 1838, la denominada Guerra Grande se desarrolló desde 1838 a 1851. El gobierno de Oribe estaba en las afueras de Montevideo en el barrio que hoy se denomina la Unión.

Instalado en Montevideo, además de su actividad revolucionaria, Garibaldi dio clases de matemáticas y fue ingresado a la Logia Masónica "Les Amis de la Patrie".

Bandera calabresa usada contra Napoleón, enseña de la Liga Italiana de 600 hombres bajo mando de Garibaldi en el Sitio de Montevideo.

En el Río de la Plata operaba la flota de la Confederación, al mando del almirante Guillermo Brown, que intentaba bloquear el puerto de Montevideo. La flota armada por el gobierno de Montevideo, comandada por el Comodoro Juan Coe había sido destruida. En 1842, el gobierno de Montevideo designó a Garibaldi como sustituto del Cro. Coe al mando de la flota, librándose entonces, el 16 de agosto de 1842, un combate naval en el río Paraná cerca de la localidad de Costa Brava. Las naves comandadas por Garibaldi fueron derrotadas por las fuerzas de Brown, superiores en barcos y hombres. Después de sufrir fuertes pérdidas, Garibaldi incendió sus naves para evitar que cayeran en manos de Brown; y desembarcando a tierra, logró ponerse a salvo con los tripulantes sobrevivientes.

Garibaldi volvió a dirigir una escuadrilla naval, al frente de la cual logró impedir que las naves de Brown ocuparan la isla de Ratas, en la bahía de Montevideo (que pasó entonces a llamarse isla Libertad), logrando así impedir el intento de la flota rosista de bloquear Montevideo.

Vuelto a Montevideo, en 1843 — y establecido por Oribe el sitio de Montevideo, que habría de prolongarse hasta 1851 — Garibaldi organizó una unidad militar mercenaria que fue denominada “La Legión Italiana”, al frente de la cual se puso al servicio del gobierno de Montevideo, conocido históricamente como el Gobierno de la Defensa. Entre las acciones militares en que participó Garibaldi al frente de su Legión Italiana, se destaca la que tuvo lugar en las afueras de las murallas de Montevideo, llamada Combate de Tres Cruces, por haberse realizado en el paraje así denominado, el 17 de noviembre del 1843.

Luego de ello, embarcado en una nueva flotilla de una veintena de naves con unos 900 hombres de tropa para desembarco, y contando con el amparo de las escuadras de Francia e Inglaterra, pudo ocupar y saquear en abril de 1845 la ciudad de Colonia.[1] En septiembre toma la isla Martín García, defendida por la Confederación, y la ciudad de Gualeguaychú, la que también saquea,[2] y en octubre la ciudad de Salto (Uruguay). Es de notar que Garibaldi admite haber permitido los saqueos, que fue una pauta de comportamiento del cuerpo mercenario que dirigía. Se calcula que con parte de esos fondos compró luego la isla de Caprera. En sus memorias llama a su legión "virtuosos saqueadores". El 8 de febrero de 1846, en territorio de Salto, en las cercanías del arroyo San Antonio, afluente del Río Uruguay, Garibaldi y su Legión Italiana libraron el combate de San Antonio contra fuerzas superiores de la Confederación, a las que infligieron numerosas bajas, logrando retirarse de sus posiciones después de haber perdido alrededor de una tercera parte de sus efectivos.[3]

Después de diversos avatares y aventuras en este país se casa en 1842 con Ana Maria de Jesus Ribeiro, llamada después Anita Garibaldi. A ella la conoció en 1839 en Laguna, Santa Catarina, en lo que fue un auténtico amor a primera vista. Con ella tuvo cuatro hijos, Menotti, Rosita, fallecida con dos años, Teresita y Ricciotti.

Retorno a Italia y segundo exilio

Giuseppe y Anita Garibaldi refugiándose en San Marino.

Tras volver a Italia en 1848, emprendió numerosas batallas a favor de la independencia de los estados del norte de italia, ocupados por Austria y Francia a las órdenes del ejército del Reino de Saboya. Se convirtió en un auténtico héroe para el pueblo de Italia del norte ávido de libertad. Con apoyo francés, intervino en la guerra contra Austria, si bien el cambio de actitud de Napoleón III, apostando súbitamente por la negociación, truncó temporalmente los objetivos de Garibaldi. Se creó la República Romana, pero esta fue derrotada. Tuvo que huir de Italia con 3.900 soldados y su esposa Anita, mientras eran perseguidos por un ejército de españoles, franceses y napolitanos; sin embargo Anita murió en la fuga a consecuencia de una fiebre tifoidea el 4 de agosto de 1849.

Estuvo un tiempo en Tánger y luego fue hacia Staten Island, Nueva York. Posteriormente sería capitán de navío mercante por el océano Pacífico hasta abril de 1851 cuando visitó a la heroína y compañera sentimental de Simón Bolívar, Manuela Sáenz, en Perú; antes de retirarse fundo la primera estación de bomberos del Callao, la cual hasta el día de hoy lleva su nombre. Volvió a Nueva York, de donde salió en noviembre de 1853 hacia Tyneside, al noreste de Inglaterra, en donde estuvo un mes, saliendo en abril de 1854.

Segunda guerra de la independencia

Garibaldi, en una litografía popular en color.

En 1854 volvió de nuevo a Italia, compró la isla de Caprera y estalló la segunda guerra de la independencia italiana, siendo mayor general de los Cazadores de los Alpes, compuestos por 3.000 soldados. Con ellos conquistó Varese, Como, Brescia y en las negociaciones de paz, Víctor Manuel II de Saboya logró la anexión de Lombardía, tras la que vendrían las de Parma, Módena, Toscana y Romaña, al solicitar sus gobiernos provisionales su unión al Piamonte. El siguiente objetivo de Garibaldi fue entonces lograr la anexión del reino de las Dos Sicilias, el más próspero de la península italiana al Piamonte. En dicho reino Francisco II de Nápoles ejercía una monarquía absoluta sin embargo le garantizaba el bienestar a la población. Los movimientos separatistas en Sicilia fueron el caldo de cultivo para la expedición de los Mil Camisas Rojas, auspiciada por Cavour. Al frente de su tropa de voluntarios, Garibaldi llegó a Palermo (después de haber zarpado desde Génova), donde fue recibido con entusiasmo por los rebeldes que pensaban que así lograrían la independencia de la isla, incluso algunos de estos se unieron a los Mil.

Participó entonces en la supresión de la resistencia, dirigiendo más tarde sus tropas hacia Nápoles, entre las que se encontraba la Legión Intenacional, compuesta entre otras nacionalidades, por 500 húngaros, quienes derrotaron a las tropas del rey en la Batalla del Volturno, en octubre de 1860. Ante esto, obligó a Francisco II a huir y refugiarse en los Estados Pontificios, instaurando en Nápoles una república regida por un gobierno provisional. En Sicilia recibió ayuda económica de Alejandro Dumas, quien estaba viviendo allí temporalmente. Posteriormente el escritor francés también ayudó a Garibaldi a escribir sus memorias. Ambicionando una Italia unida bajo un solo gobierno radicado en Roma, concibió la idea de marchar sobre los Estados Pontificios, defendidos por tropas francesas. Sin embargo, Víctor Manuel y Cavour, temerosos de perder lo logrado ante una radicalización del conflicto, evitaron el avance de Garibaldi. El incidente no supuso un enfrentamiento entre el rey del Piamonte y Garibaldi; antes al contrario, el revolucionario reconoció a Víctor Manuel como rey de Italia el 26 de octubre de 1860. En 1861 fue invitado por Abraham Lincoln para un puesto en el ejército federal en la Guerra civil estadounidense, pero Garibaldi desistió.

Tercera guerra de la independencia y últimas aventuras

Garibaldi prosiguió incansablemente sus actividades militares en busca de la unidad de Italia, emprendiendo acciones sin éxito en 1862 al grito de: ¡Roma o muerte! La protesta de Napoleón, cuyas tropas custodiaban Roma, llevó al ejército de ocupación piamontés en Nápoles a repeler a Garibaldi, haciéndole prisionero en Aspromonte (sur de Nápoles). En 1864 viajó hacia Inglaterra donde fue recibido con entusiasmo por la población y se reunió con el primer ministro Henry Palmerston. Tuvo durante esta época la ambición de liberar otras naciones ocupadas Croacia, Grecia, Hungría, pero nada de esto se hizo realidad. En 1866 estalla la tercera guerra de la independencia italiana, en donde Garibaldi y 40.000 hombres de los Cazadores de los Alpes, con apoyo prusiano, lucharon contra los austríacos en la Batalla de Bezzecca, consiguiendo la única victoria y toman la ciudad de Trento. En 1867 realiza una nueva marcha hacia Roma aprovechando la retirada de tropas francesas, que se ven obligadas a desembarcar otra vez y a derrotar al italiano en Mentana.

Igualmente, luchó en la Guerra Franco-prusiana en 1871, interviniendo en la batalla de la ciudad de Dijon y posteriormente fue elegido diputado de la Asamblea Nacional Francesa, contribuyendo en el progreso de la nueva Francia republicana.

Finalmente, lograda la unidad italiana en 1870, Garibaldi fue elegido diputado al Parlamento, cargo al que posteriormente renunció al no concretarse en hechos las ideas republicanas por las que él lucho incansablemente. En sus últimos años se retiró a la isla de Caprera, donde falleció el 2 de junio de 1882.

Por sus luchas en Italia y Sudamérica, desde siempre se lo ha llamado el héroe de dos mundos, de Europa y de América. Aunque también existe un lado negro: se dice que en América fue esclavista, pirata y ladrón de caballos y en el sur de Italia destruyó el reino más próspero de la península, las Dos Sicilias; dejando al Mezzogiorno en la pobreza. Es por eso que sus opositores lo llaman mercenario de dos mundos.[4]

Garibaldi en Nicaragua

El 14 de mayo de 1851, Giuseppe Garibaldi arribó al puerto de San Juan del Norte -entonces la única salida de Nicaragua al Atlántico--, acompañado de Francisco Carpaneto. Para entonces el forjador de la unidad italiana tenía 44 años y era viudo, famoso y mítico.

La causa de su estadía en Nicaragua fue una operación comercial, iniciativa de su amigo y subalterno Carpaneto: ofrecer productos europeos de exportación en la Feria de San Miguel, El Salvador, y transportarlos desde el puerto de Génova en el “St. Giorgio”. El negocio no pudo realizarse, y los dos italianos regresaron por el río San Juan,partiendo de Nicaragua el 2 de septiembre de 1851. Ciento dieciséis días duró el viaje de Garibaldi entre Nicaragua y El Salvador.

El detalle de sus incidencias, sustentado tanto en documentos de la época -dos cartas y en el propio diario de Garibaldi en inglés- como en testimonios escritos sobre la tradición oral de su misma estadía en Granada, Masaya, León, Chinandega y El Realejo.

Así quedó demostrado que del 26 de mayo al 12 de junio de 1851, Garibaldi permaneció en la ciudad de Granada. Allí fue recibido por la pequeña colonia italiana (Costigliolo, Solari, entre otros), comenzó a preparar el negocio e instaló una fábrica de velas.

Luego pasó a Masaya, donde reparó una casa que se estaba cayendo, enseñó a los indios de Monimbó la industrialización de la cabuya para elaborar canastos, sombreros y petates; y a su amigo Leónidas Abaunza la elaboración de jáquimas. Hizo amistad con los señores Francisco Luna, Domingo Lacayo, Carlos Alegría, Rafael Zurita y otros liberales que se apellidaban jacobinos. Uno de ellos refería que Garibaldi hablaba de la Libertad y que su espada estaba al servicio de cualquier pueblo oprimido que se la solicitara.

También tuvo tratos íntimos con la viuda del letrado José Benito Rosales, de apellido Mantilla. Inspirado en esa relación, el pueblo inventó este dístico: Si es italiano, no hay duda: / le alza la mantilla a la viuda.

El testimonio de John Foster

El 1 de junio, Garibaldi ya había pasado, regresando de San Miguel, por Chinandega. En esa fecha, John Foster, Vicecónsul británico en el puerto de El Realejo, escribió a Frederick Chatfield, Cónsul General para Centroamérica, que el líder italiano es muy modesto, con un grado extraordinario de simpleza; no quiere ser reconocido y pasa bajo el nombre de Capitán Ansaldo. Fue originalmente marino y se distinguió como Almirante en la Escuadra de Montevideo en conflictos diversos contra la flota de Buenos Aires al mando de nuestro compatriota Brown. Su actitud es particularmente amable. Pero sus ojos inquisidores revelan determinación en sus decisiones. Su famosa barba roja, aunque reducida, no deja de ser respetable. Ni en su vestimenta ni en su trato hay indicios del espíritu ardiente e inquieto que lleva dentro sí. Carpaneto me dijo que él, Garibaldi, dejó Roma de la misma manera que entró en ella: sin un centavo. Yo me imagino que se está preparando para retornar a Italia cuando las circunstancias lo permitan.

Garibaldi llegó a León, capital entonces del Estado de Nicaragua, el 4 de julio de 1851, y, según carta del Vicecónsul británico fechada el 7 de agosto, el día anterior partió desde Granada. Acababa de acontecer un golpe de Estado al gobierno constituido que ejecutó el Club Jacobino en dicha ciudad; pero él no pudo comprender que el Ministro de Relaciones Exteriores del nuevo gobierno era un presbítero: Pedro Solís.

Amigos leoneses de Garibaldi fueron el militar Rafael Salinas, el poeta Antonino Aragón -quien le confió a Rubén Darío una anécdota del "Famoso italiano"- y el ex-Director Supremo José Guerrero. Frecuentó a las hermanas Alonso Jerez (como afirmaría Azarías H. Pallais) y recibió la visita de una adolescente, la niña Félix Murillo, en el Hotel "León de Oro", cuyo dueño se presentaba como Giuseppe Menicucci, capitano de largo corso, aunque cuchinero, soldato de Garibaldi, condecorato en Porta Pia: arriba a il Realejo, conochutta a la Fortunata, e nunca retornero a la mía Patria.

El hombre de la camisa roja

(FAVOR NO CONFUNDIR CON

El 15 de agosto de 1851, Garibaldi ya estaba en San Juan de Nicaragua, según carta que escribió a su amigo Félix Foresti, anunciándole que se marcharía a Chagre, Panamá y Lima.

Rubén Darío, quien lo llamó prodigioso mosquetero de la Libertad y aventurero de la Gloria, además, le dedicó el artículo "El hombre de la camisa roja" y una estrofa de su "Oda a Mitre" (1906), sobre la sustancial emigración italiana a la patria de San Martín:

Jamás se viera una lealtad mayor / que la del león italiano / al amigo de América que amó en fraterno amor/. De Garibaldi y Mitre las dos diestras hermanas/ sembraron la simiente de encinas italianas/ y argentinas que hoy llenan la simiente de rumor.

Un italiano evoca a Garibaldi en 1930

Detrás de la parroquia (hoy catedral) de Granada se admira una placa que dice: Aquí vivió Giuseppe Garibaldi / Héroe de dos mundos / en 1851.

Efectivamente, ese año se hospedó allí, entonces una modesta pensión llamada "Casa de La Sirena", propiedad del francés Víctor Mestayer, que sería devorada por el incendio ordenado por el esclavista filibustero William Walker. Poco tiempo después, se convirtió en el primer hotel de la ciudad reconstruida y centro de sociabilidad y convocatorias gastronómicas. El inglés Thomas Belt, entre otras personalidades extranjeras, fue uno de sus huéspedes en 1872.

Pero hacia 1930, visitó un viajero italiano una de sus cuartos ocupado como taller por un carpintero mulato. La esposa, gordísima, ahuyentaba con un abanico de fibra vegetal medio quemado a las gallinas que picoteaban granos y semillas, cuando lo dejaron pasar a un pequeño cuarto, utilizado como depósito de mesas y de serrín.

A través de una ventanilla se admiraba el pequeño patio tropical de la vivienda. El marco, descompuesto y polvoso, encuadraba un arbolito de papayo, encorvado por el peso de sus enormes frutos. Tres girasoles tenían al árbol de compañeros. Detrás brillaba el esplendor azul de la tarde. Un niño desnudo y mocoso, color de azúcar cocida, le pidió un céntimo.

Garibaldi vivió en esta casucha, enseñando a varias personas la fabricación de velas. Después donó la fabriquita a la familia que lo hospedaba. En Granada hizo amistad con un Costigliolo que tenía el servicio de vapores en el río San Juan y le ofreció comandar uno de ellos, pero el gobierno -presionado por el Obispo de León- mandó a decir al concesionario que no vería bien al italiano a cargo de un servicio público.

Un día -prosigue el viajero- el Héroe dejó el país, abandonando a los amigos. Regresaba a su vida aventurera. Únicas huellas de su estadía en Granada fueron algunas poesías que inspiró a un versificador popular de la ciudad, muerto de tuberculosis pocos años después.

Una calle sombreada por almendros lleva hacia el Gran Lago de Nicaragua, un pequeño mar verdadero. Aunque de agua dulce, está lleno de tiburones y peces-espadas. Donde termina la calle en el Lago, se encuentra un círculo de rocas que las lavanderas de Granada han transformado en espacio para ejercer su oficio. Me siento sobre una de las rocas a mirar las mujeres que lavan. Quizá también Giuseppe Garibaldi venía aquí a fumar su pipa y a soñar con su fallecida esposa Anita. En el horizonte se alza como pirámide el volcán Concepción. Al lado del pequeño muelle, un vapor con ruedas carga sacos y ganado.

Las lavanderas laboran en el agua hasta media pierna. Antes de entrar, se desnudan tranquilas bajo el sol. Dejando la ropa entre las piedras, se enrollan una especie de sábanas que anudan en el pecho dejando los senos descubiertos. Son generalmente mulatas, morenas o indias. Las inoportuno y sorprendo un poco. Tal vez me creen un gringo del cuartel, de esos que tienen las manos veloces y que después imponen si una reclama.

Pero yo poseo un aire tan tranquilo que a los escasos minutos no se fijan más en mí. Sólo una hermosa y joven mujer tiene el pudor de ocultarse y encarga a dos de sus hijitos tender un pañuelo de nariz bien estirado, detrás del cual se desviste. El sol dora su torneada carne color canela. Con gestos que tienen algo de ritual, la hembra se envuelve alrededor de las poderosas ancas el trapo de siempre y así entra al agua, llevando en equilibrio una gran canasta de ropa sucia, altiva como una Rebeca y solemne como una estatua griega. Garibaldi debió contemplar escenas similares durante sus desvaríos frente al Gran Lago.

Bibliografía

  • “Garibaldi” – Andrea Viotti, Editorial Salvat, p. 196.
  • “Diccionario Biográfico Italo-Argentino” - Dionisio Petriella / Sara Sosa Miatello
  • “Las Legiones Italianas en la República Argentina” - J. L. Alonso / J. M. Peña
  • “Garibaldi en La Habana” I. Calzadilla, Periódico “5 de Septiembre” Cuba 2 octubre de 2004
  • “La presenza di Garibaldi in Peru”, Augusto Ferrero Costa
  • “Los italianos en la sociedad peruana”, Giovanni Bonfiglio, p. 126
  • “La vita italiana nella Republica del Perú”, Emilio Sequi / E. Calcagnoli, 1911
  • [Garibaldi, héroe de dos mundos, en Nicaragua por Jorge Eduardo Arellano]

Monumentos a Garibaldi en el mundo

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